
Cuadro pintado por Raimundo de Blas expuesto en la Secretaría del Centro.
Raimundo de Blas fue un agricultor de los pagos de Arroyo, donde cultivó, de manera autodidacta, sus aficiones a la poesía y la pintura.
Es un poeta intimista, de una limitada formación y sin más influjos que los derivados del paisaje y las gentes castellanas, pero con un sentimiento hondo que se refleja en sus formas tradicionales de escribir el verso. Fue, en suma, un ejemplo muy cercano a nosotros, del hombre fundido con las raíces de nuestra geografía, al estilo de los poetas localistas como Gabriel y Galán o Medina Bocos.
Como pintor plasma los paisajes castellanos en un estilo próximo al impresionismo utilizando una paleta de colores cálidos y ocres, tan representativos del agro castellano.
Es destacable sobre todo por sus inquietudes estéticas en unos tiempos en los que el acceso al conocimiento de las distintas corrientes estaban muy lejos de los actuales, más aún desempeñando un oficio tan poco propicio para el desarrollo de aquellas.
ATARDECER
Poesía de Raimundo de Blas
La tarde ya se pierde en la oración
y las yuntas regresan a sus lares
llenando las veredas y caminos
las risas y canciones de gañanes.
Otoño y primavera van soñando
en la maza, en el hijo o en la madre,
fue dura la faena de aquel día,
dejó polvo y sudor seco en su carne:
pero sus almas limpias, transparentes,
con frescura y sabor de manantiales,
caminan entre el polvo y los relinchos
un poco más despacio que la tarde.
Al silencio le quedan en el campo
y al ruidose lo llevan por delante:
palpita el corazón de una campana
y se acerca la torre vigilante.
Encima, la cigüeña macha el ajo
y los chicos le cantan sus cantares:
“Cigüeña, cigüeña, la casa se te quema,
los hijos se tan en “ca” el sacristán…
La noche va avanzando con el pueblo
se enciende la lumbre en los hogares,
y las mozas al caño van por agua
con perfume de amor que traen los aires.
Mientras beben las yuntas, que sedientas,
inflando y desinflando van sus fauces;
las mozas y los mozos van charlando
y el agua de los cántaros se sale.
Amor sin interés, puro, sencillo,
llama cristiana que en sus pechos arde,
amor de campesino, amor de tierra,
amor de campesina, amor de madre.
¡Amor que lo moderno no ha manchado
con los vicios y lujos de ciudades¡